La Danza de los Diablos: Entre el Reconocimiento Cultural y la Consulta Indígena en Oaxaca.
– La diputada Irma Pineda Santiago ha destacado la importancia de la cultura como un derecho humano fundamental, enfatizando que el Estado de Oaxaca tiene la responsabilidad de garantizar su acceso, disfrute y promoción, así como la protección del vasto patrimonio cultural de la entidad. En este contexto, el Poder Legislativo oaxaqueño ha puesto en el centro del debate la necesidad de investigar, conservar y difundir el patrimonio cultural inmaterial de Oaxaca, siempre priorizando la dignificación de las manifestaciones culturales originarias.
Un punto crucial de discusión ha sido la "Danza de los Diablos", una expresión cultural que, si bien es identitaria del pueblo afromexicano y se manifiesta en diversas regiones de Oaxaca y Guerrero, no es exclusiva de las regiones Costa y Mixteca como se había planteado en una iniciativa. La legisladora Pineda Santiago subrayó que esta danza, considerada un símbolo de identidad afromexicana, no debe ser apropiada unilateralmente por un estado o una región específica.
La Danza de los Diablos, con sus raíces en la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, se ha dispersado por todo el territorio nacional, adaptándose y generando variantes en distintas comunidades. Un ejemplo notable son los "Mbioxhos" o "Danza de los Mascarudos" del Istmo de Tehuantepec, que al igual que la Danza de los Diablos, representan a guerreros que lucharon por su libertad. Es importante señalar que, incluso dentro de las regiones de la Mixteca y la Costa, no todas las comunidades reconocen la Danza de los Diablos como un elemento cultural propio, según el Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas del INPI.
La Comisión Permanente de Culturas y Artes del Congreso de Oaxaca ha expresado su compromiso con la protección de los bienes culturales, pero también ha advertido sobre los peligros de una apropiación cultural indebida. Un caso que ha servido de lección es la inscripción de la Ruta Wixárika como Patrimonio Mundial de la Humanidad ante la UNESCO.
Diversos colectivos Wixárikas han denunciado que esta declaratoria se realizó sin su consulta ni consentimiento, considerándola ajena a su cultura y una apropiación simbólica de sus rutas ancestrales. La Unión Wixárika acusó que la candidatura fue presentada por una asociación civil junto con el INAH y la Secretaría de Cultura, sin la participación de las autoridades wixaritari.
Este antecedente subraya la importancia de la consulta previa, libre e informada a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, incluso cuando se considere que las acciones gubernamentales tendrán un impacto positivo. Este principio, fundamental en el respeto a los derechos de los pueblos originarios, no fue observado en el caso Wixárika.
Tomando en cuenta estas consideraciones, la Comisión de Culturas y Artes determinó que, si bien las intenciones son buenas al buscar proteger las expresiones culturales, es imperativo anteponer las necesidades y la voz de los pueblos y comunidades oaxaqueñas. Por ello, el H. Congreso del Estado de Oaxaca ha aprobado el dictamen que reconoce la "Danza de los Diablos" como un elemento cultural identitario del Estado de Oaxaca, pero no como patrimonio cultural inmaterial.
Esta distinción es crucial, ya que la declaratoria de patrimonio cultural inmaterial sin la consulta y consentimiento de las comunidades podría considerarse una apropiación indebida. La cultura es un derecho humano que el Estado de Oaxaca debe garantizar, promoviendo la diversidad cultural y protegiendo el patrimonio cultural inmaterial de la entidad, siempre bajo el respeto y la participación activa de sus legítimos guardianes: los pueblos y comunidades originarias. Irma Pineda Santiago H. Congreso del Estado de Oaxaca Irma Yodo Partido del Trabajo México